Señor/a Candidat@

Señor/a Candidat@

Usted no me conoce y probablemente nunca lo haga. En este blog están mis datos, que no son particularmente interesantes,

Soy un ciudadano mexicano, un votante. He votado desde que tenía 21 años en todas las elecciones federales y locales. No he fallado en ninguna y nunca he anulado mi voto ni votado en blanco. Intento votar este año, una vez más. Y, honestamente, no se por quién hacerlo.

Yo sé que Usted probablemente no leerá estas líneas y, si acaso lo hace, dudo mucho que me conteste. Escribo porque considero un deber cívico resolver mis dudas y votar conscientemente. Y estoy seguro que otros muchos mexicanos compartimos este desconcierto y queremos votar. Mis cartas a Usted van dirigidas a muchos ciudadanos como yo y en cierto modo, a mí mismo. Tal vez escribiendo se me hagan más claras mis dudas y pueda recibir retroalimentación de mis conciudadanos. Y, tal vez, podamos todos con ideas más claras, formar una corriente de opinión, modesta y pequeña pero muy auténtica y que sea para bien de nuestra Patria.


Antonio Maza Pereda

martes, 15 de mayo de 2012

Debate y división de Poderes


Un punto que, interesantemente, se incluyó en el Debate del 6 de Mayo y después no se ha comentado, fue el de la Reforma Penal. En una intervención se mencionó, se dijo que está muy atrasada y que en el Estado de México ya se hacen juicios orales.

Es cierto que la Reforma Penal, que incluye los juicios orales pero que es mucho más que eso, no se ha completado. La Reforma Penal aprobada por el Congreso de la Unión da un plazo para su implementación hasta el año 2016; por lo tanto es un exceso decir que está atrasada, aunque si es real que hay diversos grados de avance. Hoy ya se hacen juicios orales en el Estado de México, Chihuahua y Morelos; aproximadamente el 20% de la población del país.

¿Por qué no se ha avanzado más?  Buena pregunta. La razón, en la mayoría de los Estados, es que aún no se ha aprobado la Reforma en las legislaturas locales. Se espera que esta aprobación ocurra en la segunda mitad de este año.

¿Por qué es interesante el punto? Porque, si los candidat@s se atienen estrictamente a la división de poderes, no hay mucho que puedan ofrecer y menos comprometerse en este tema. Los Estados son libres y soberanos y sus legislaturas, en estricta teoría, son poderes soberanos. No se les puede obligar a aprobar estas reformas, o dictarles cómo deben ser. Por otro lado, una parte importante de la implementación depende del Poder Judicial, otro poder autónomo. Tampoco debería comprometerse un candidat@ a obligarlos a nada.

El punto parece menor. A mí no me lo parece. Parece un tema aislado; a mi me parece muy ilustrativo. Se juega, nada menos, el regreso a la Presidencia Imperial, que manda sobre  los tres Poderes y los tres niveles de Gobierno (Federal, Estatal y Local); una situación que, ingenuamente tal vez, considerábamos ya superada. Tristemente, algunos de los compromisos de campaña, firmados ante notario, implican invadir la competencia de otros Poderes. En otras palabras, los Candidat@s se están comprometiéndose a romper con el equilibrio de los Poderes y a regresar a ser el Supremo Gobierno que algunos añoran.

Estimados Candidat@s: ¿Están conscientes de que algunos de sus compromisos invaden las competencias de otros Poderes? Amigo y amiga votantes: ¿Estamos conscientes de la gravedad de este punto? Porque se juega, nada menos que la consolidación de la Democracia en México o el regreso a las prácticas centralistas, antidemocráticas y de abuso de poder que padecimos por muchas décadas. Volver a un sistema donde el poder Ejecutivo no tenga contrapesos, es volver al camino de la antidemocracia, no importa de qué partido político o signo ideológico sea.

lunes, 7 de mayo de 2012

El primer debate: Las falacias


Estimados Candidat@s,

A diferencia de la mayoría de los mexicanos, estuve presenciando su primer debate y después viendo los programas de comentarios sobre los mismos. Mi propósito era conocer algo que me permita decidir mi voto. Tristemente, no lo logré. Las razones son muchas y no creo que las agote en una sola nota.

Esperaba razonamiento. Esperaba propuesta. Esperaba conocerlos mejor. Nada de eso ocurrió. También esperaba mejores análisis sobre su debate, y lo que obtuve fueron comentarios sobre el formato del evento y la vestimenta de una edecán. No cabe duda que estamos en el reino de la superficialidad.

Lo que sí vi en tod@s fue una falacia en el razonamiento. Todos se dedicaron a demostrar que los otros no servían, se equivocaban, mentían o eran malos por el hecho de ser políticos. De fondo, la falacia es la siguiente: Si demuestro que el otro está mal, quiere decir que yo estoy bien. Si el otro fue mal gobernante, quiere decir que yo lo haré bien. Si tal o cual candidato no cumplieron sus obligaciones o compromisos, quiere decir que yo estoy bien. Si los otros se están peleando, quiere decir que yo estoy bien. Si los otros están alineados con tal o cual grupo de poder, es que yo lo haré bien. Claro está que no lo dijeron así, pero esa era la intención de su razonamiento (es un decir).

¡Falso! Si el otro está mal, puede también ser que yo esté mal también. Que el otro haya fallado, no quiere decir que yo sea el mejor: a nadie nos garantiza que las fallas de un candidato demuestren que  otro u otra lo haga bien. Las fallas de los demás no quieren decir que sus ideas sean las correctas, señora y señores.

 Lo que faltaron fueron ideas, claramente expuestas y vigorosamente defendidas.  Se vale atacar las ideas y demostrar que están mal, y que hay mejores opciones. En un debate se deberían  exponer y examinar las ideas, sustentarlas y demostrar su superioridad. Las ideas no son sentimientos ni buenas intenciones. No son adjetivos ni objetivos, aunque claramente un objetivo mal planteado nos llevará a una actuación equivocada. Yo no vi ideas ni su demostración. Vi, eso sí, muchas falacias, muchos ataques, mucho manejo sentimental.  Pero no vi ideas. Y por eso sigo indeciso.