Señor/a Candidat@

Señor/a Candidat@

Usted no me conoce y probablemente nunca lo haga. En este blog están mis datos, que no son particularmente interesantes,

Soy un ciudadano mexicano, un votante. He votado desde que tenía 21 años en todas las elecciones federales y locales. No he fallado en ninguna y nunca he anulado mi voto ni votado en blanco. Intento votar este año, una vez más. Y, honestamente, no se por quién hacerlo.

Yo sé que Usted probablemente no leerá estas líneas y, si acaso lo hace, dudo mucho que me conteste. Escribo porque considero un deber cívico resolver mis dudas y votar conscientemente. Y estoy seguro que otros muchos mexicanos compartimos este desconcierto y queremos votar. Mis cartas a Usted van dirigidas a muchos ciudadanos como yo y en cierto modo, a mí mismo. Tal vez escribiendo se me hagan más claras mis dudas y pueda recibir retroalimentación de mis conciudadanos. Y, tal vez, podamos todos con ideas más claras, formar una corriente de opinión, modesta y pequeña pero muy auténtica y que sea para bien de nuestra Patria.


Antonio Maza Pereda

lunes, 4 de junio de 2012

¿Cómo hará para mejorar la educación?


Todos los candidat@s han dicho, palabras más, palabras menos  que, para mejorar la educación, aumentarán el número de horas de clase y la calidad del profesorado. Suena lógico, pero la implementación no es tan fácil. Si se aumenta al doble las horas de clase en las escuelas públicas, nos encontraremos con varios problemas:

  1. Prácticamente todas las escuelas públicas trabajan dos turnos. ¿Dónde se pondrá a los alumnos si se ocupa el doble de horas? La infraestructura actual no basta. ¿Cuánto costará duplicar el número de salones de clase? ¿Cuánto tiempo se llevará hacerlo? Claramente no alcanza un sexenio para llevarlo a cabo.
  2.   Más importante: ¿De donde van a salir el doble de maestros? Porque, dados los salarios actuales, casi todos los maestros trabajan más de un turno. ¿De donde vamos a sacar un millón de maestros para poder duplicar la plantilla de los maestros actuales, y que además sean maestros de alta calidad?
  3.    La pregunta fácil, es la tercera: ¿De donde saldrá el dinero para ese gasto? La respuesta es sencilla: del sufrido causante cautivo, el que siempre paga por todas estas cosas. ¿Cuánto nos aumentarán los impuestos?

No es que no quiera que mejoren las cosas o que me guste ver obstáculos. Mi punto es que no veo un plan concreto, un estudio formal, para hacer que este ofrecimiento se vuelva una realidad.  Creo que Usted y yo, ciudadanos de a pie, tenemos el derecho de hacer esta pregunta y pedir una respuesta razonable.