Señor/a Candidat@

Señor/a Candidat@

Usted no me conoce y probablemente nunca lo haga. En este blog están mis datos, que no son particularmente interesantes,

Soy un ciudadano mexicano, un votante. He votado desde que tenía 21 años en todas las elecciones federales y locales. No he fallado en ninguna y nunca he anulado mi voto ni votado en blanco. Intento votar este año, una vez más. Y, honestamente, no se por quién hacerlo.

Yo sé que Usted probablemente no leerá estas líneas y, si acaso lo hace, dudo mucho que me conteste. Escribo porque considero un deber cívico resolver mis dudas y votar conscientemente. Y estoy seguro que otros muchos mexicanos compartimos este desconcierto y queremos votar. Mis cartas a Usted van dirigidas a muchos ciudadanos como yo y en cierto modo, a mí mismo. Tal vez escribiendo se me hagan más claras mis dudas y pueda recibir retroalimentación de mis conciudadanos. Y, tal vez, podamos todos con ideas más claras, formar una corriente de opinión, modesta y pequeña pero muy auténtica y que sea para bien de nuestra Patria.


Antonio Maza Pereda

lunes, 27 de febrero de 2012

Y... ¿Cómo lo va a hacer?


Ya nos dijo lo que quiere lograr. Ya sabemos que es lo mismo que sus consejeros le dicen: lo que la mayoría queremos. Paz, prosperidad, salud, empleo… Nadie pude estar en contra de ninguno de esos propósitos.
Pero ¿Cómo lo va a hacer? No nos salga que lo hará transformando al país o que la respuesta la dará gobernando. Por supuesto, nadie creíamos que la respuesta la iba a dar mediante pases mágicos o que lo iba a lograr sin cambiar  el país. Pero eso no es decirnos lo que hará si le damos el mandato (por eso le decimos el primer mandatario) o la representación de la ciudadanía. 

Estamos de acuerdo en lo que queremos. No estamos de acuerdo en cómo se debe hacer para lograrlo. Más aún, no sabemos en muchos casos cómo. Tampoco sabemos si tenemos los recursos necesarios para lograr esas metas tan maravillosas que Ustedes nos proponen.  Ni siquiera nos imaginamos lo que significarán o el precio que tenemos que pagar por lograrlo.

Déjeme poner de ejemplo la reducción de la pobreza. ¿Cómo se puede lograr? ¿En cuánto tiempo? ¿Tenemos los recursos necesarios? ¿Qué sacrificios tendrán que hacer, no solo los pobres sino también los que no son pobres? ¿Cuál es el plan para llevarlo a cabo?

Parece que todos ustedes están convencidos de que lo único se necesita es voluntad política para que haya cambios. Y están tratando de convencernos de que es así. De que si no tenemos menos pobres es porque hay quien no quiere que haya menos pobres.  Pero, ahora, gracias a Ustedes, habrá la voluntad y en el corto plazo de un sexenio, habremos desterrado la pobreza.

Yo, por ejemplo, no lo creo. Creo que se puede acabar la pobreza, pero no en un sexenio. Creo que se puede reducir, pero que habrá que pagar un precio por ello.   Y no poco. Creo que hace falta voluntad, pero no creo que con eso baste. Necesitaremos planeación de a de veras, no simulacros de planeación.  Necesitaremos mucha sabiduría, que no es en lo que ha brillado ninguno de nuestros gobernantes. Creo que nadie tiene la fórmula o que, por lo menos, no la ha dicho ni la ha expuesto al escrutinio de los que seremos gobernados por alguno de Ustedes.

De modo que necesitamos que Usted nos diga cómo lo va a hacer. Ya déjese de lemas publicitarios. Póngase serio. Llegue al fondo de las cosas. Y, puede ser que nos convenza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario